jueves, 29 de septiembre de 2016

MANTIS RELIGIOSA

La mantis religiosa o santateresa, es uno de los insectos que más llama la atención, no sólo por sus características físicas, sino por su comportamiento. Perteneciente a la familia de las Mantidaes. Este pequeño animalito, recibe ese nombre tan particular por la posición que adoptan sus patas delanteras, dando la sensación que estuviera rezando.
Este insecto es alargado y muy delgado, mide entre 4 y 7,5 cm. tanto su cuerpo como sus patas son de un color verde brillante a o amarronado, que le permite camuflarse perfectamente entre los árboles y plantas.
Las patas delanteras de la mantis religiosa son poderosas armas de caza con las que atrapa a sus presas. La tibia anterior de las patas delanteras se extiende y se repliega como si fuera una herramienta automática. Estas tibias están provistas de una suerte de espinas que le permiten atrapar, con facilidad, a otros insectos. 
La cabeza de este insecto es triangular, provista de dos ojos compuestos y entre ellos, tres ojos sencillos. La cabeza de la mantis posee una gran movilidad y puede rotar hasta 180°. En el tórax posee un único oído. 
La mantis religiosa es un insecto solitario y diurno. Sólo se reúne una vez al año para la procreación. Para que la hembra acepte aparearse con el macho, éste debe realizar toda una ceremonia que le permita atraer la atención de la hembra y al mismo tiempo evitar que ella lo confunda con una presa y se lo coma. 
Cuando la hembra acepta al macho, éste se acerca y se produce la cópula. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la hembra termina confundiendo la cabeza del macho con un “regalo nupcial” que finaliza con la hembra devorando al macho, ya sea durante o luego de la procreación. A este fenómeno se lo denomina canibalismo sexual. Cuando la hembra devora al macho tiene la precaución de no afectar el sistema nervioso hasta que la cópula haya finalizado, para no abortar el procedimiento de procreación.
Luego de la cópula la hembra segregará una espuma blanca, que recibe el nombre ooteca, donde depositará entre 100 y 300 huevos. Esta espuma es colocada entre las ramas de los árboles y allí comienza a solidificarse, protegiendo los huevos. 
La hembra de la mantis religiosa pone sus huevos en otoño y estos darán lugar a las crías, recién en primavera. Aquí también se produce un fenómeno de canibalismo, ya que los primeros ejemplares en nacer terminarán comiéndose a sus hermanos más retrasados en abandonar ese lugar. Este mecanismo colabora en mantener la población de estos insectos controlada.  









 

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