lunes, 24 de octubre de 2016

ARRENDAJO

El arrendajo es un córvido de mediano tamaño y hábitos netamente forestales. Tiene la costumbre de enterrar una parte de los frutos que recolecta, con lo que contribuye a la expansión de las masas forestales.
Presenta una coloración pardusca o pardo-rosácea, las alas son negras y en vuelo se observan unas llamativas manchas blancas, la cola es también negra, el obispillo de color blanco, y presenta una característica bigotera negra. El píleo, blanco con un barreado longitudinal en negro, es eréctil.
Es un ave residente en toda su área distribución, si bien algunas poblaciones del norte y este de Europa se muestran parcialmente migradoras. 
Ocupa todo tipo de bosques, si bien prefiere los caducifolios y de coníferas, donde se instala especialmente en las zonas más aclaradas y en el límite de las masas forestales. En buena parte de España habita también en bosques esclerófilos, como encinares y alcornocales; puede frecuentar zonas suburbanas y parques. 
Su dieta se basa preferentemente en semillas, tallos, insectos, frutos secos, gusanos e incluso pequeños roedores. Pero lo más curioso es que almacenan alimento para la temporada invernal. El arrendajo utiliza su pico para esconder entre la corteza de los árboles, entre las raíces o en el suelo las semillas, bellotas y otros frutos que ha ido capturando previamente. De esta forma se asegura una correcta alimentación en la época en que más escasea el alimento. Este hábito de esconder frutos, de los que luego olvida muchos, particularmente bellotas, le convierte en un importante agente reforestador natural de nuestros bosques. Se estima que una temporada un solo ejemplar es capaz de almacenar entre 4.500 y 5.000 bellotas,  lo que puede dar idea de su papel en la regeneración natural de nuestros bosques. 





















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